La Semana Santa es un espacio que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Días en los que se recuerda que Jesús entregó su vida por la de todos los mortales, momentos de consideración, tolerancia y respeto por el prójimo en el que oramos y recordamos a Dios que, aunque no se puede ver, se siente, que aunque no se escucha, se le hace caso y que aunque no se toque, vive en los corazones de millones de fieles que esperan con ansias estas fechas para su regocijo.

En los municipios de Cundinamarca esto no es diferente, los actos religiosos en honor a Jesús de Nazaret activan la hospitalidad y la amabilidad de los cundinamarqueses, quienes se alistan para recibir junto a miles de turistas la eucaristía desde este jueves santo, que continúa con la crucifixión del Salvador y el viernes santo, cuando los creyentes recuerdan el momento en que Cristo entregó su vida a cambio de salvar la de todos.

El sábado santo y el domingo de resurrección culmina esta cuaresma de vigilia pascual, resaltando que el último día Jesús es crucificado y vive de nuevo tres días después.

Es por eso que se programan las procesiones y numerosas muestras populares religiosas, representando así, la pasión de la Semana Santa, cuando muchos ofrecen sacrificios por el Salvador y él devuelve con amor y paz espiritual lo que han pedido. Algunos suben de rodillas a los cerros y montañas, otros realizan ayuno, pagan donaciones y hacen obras.

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